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República Dominicana anuncia que cerrará su frontera con Haití por una disputa de agua

República Dominicana anunció que el viernes por la mañana sellaría su frontera con Haití en medio de un conflicto por el acceso a un río compartido por los dos vecinos, históricamente enfrentados. La medida aislaría aún más a Haití, un país que se ha sumido en la violencia de las pandillas y en una hambruna creciente.

La tensión ha crecido en los últimos días en torno a la construcción en el río Masacre, el cual se extiende entre ambos países.

Luis Abinader, presidente de República Dominicana, quien afirmó que la excavación de un canal en el río en Haití perjudicaría a los agricultores dominicanos, congeló la emisión de visas para los haitianos esta semana y amenazó con cerrar los más de 350 kilómetros de frontera si ambas partes no llegaban a una resolución.

El miércoles, una delegación haitiana se reunió con los dominicanos en Santo Domingo, la capital, para entablar negociaciones de última hora, pero no se llegó a una resolución aparente, y el jueves Abinader anunció su decisión de cerrar la frontera entre los dos países caribeños, que comparten una isla, a partir de las 6 a. m. hora local del viernes.

“Toda la frontera de la República Dominicana, tanto terrestre como marítima y aérea, estará cerrada”, dijo Abinader a los periodistas mientras se encontraba en una base militar en Santo Domingo entre 20 vehículos blindados que, según dijo, pronto serían enviados a la frontera. “Tanto el Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea estarán preparados para cumplir con esa disposición”.

Un portavoz de Ariel Henry, primer ministro interino de Haití, no respondió inmediatamente a una solicitud de comentarios.

Es probable que la decisión agrave la crisis económica en Haití, donde casi la mitad de la población corre el riesgo de morir de hambre, según Naciones Unidas. Según un informe del Fondo Monetario Internacional, más del 25 por ciento de las importaciones oficiales de Haití proceden de República Dominicana, aunque otra gran parte de las mercancías, incluidos los alimentos, entran de forma no oficial por la porosa frontera.

Haití depende en gran medida del comercio con República Dominicana, así como con Estados Unidos, según el Departamento de Comercio estadounidense. Haití es el tercer socio comercial de República Dominicana.

“Los haitianos ya se encuentran en una situación muy difícil en términos de seguridad alimentaria y preveo que esto agravará el problema”, declaró Daniel Foote, ex enviado especial del gobierno de Joe Biden a Haití. “Tendrá un impacto especialmente negativo en las personas desesperadas que sobreviven a duras penas”.

El cierre de la frontera entre los dos países también podría perjudicar a República Dominicana, ya que muchos de los productos del país se destinan al mercado haitiano.

“Este cierre de frontera genera una situación evidentemente de perder-perder”, afirmó Antonio Ciriaco, economista de la Universidad Autónoma de Santo Domingo. República Dominicana también depende de la mano de obra haitiana que cruza a diario el país para trabajar en sectores como la agricultura y la construcción, añadió.

La vez anterior que República Dominicana cerró su frontera con Haití fue tras el asesinato del presidente haitiano, Jovenel Moïse, en julio de 2021.

Desde entonces, Abinader ha cerrado ocasionalmente partes de la frontera y ha comenzado a construir un muro entre los dos países tras la escalada de violencia en Haití. Las autoridades dominicanas dijeron que buscaban detener el contrabando de armas y los cruces ilegales a República Dominicana.

El jueves por la mañana, las fuerzas militares dominicanas ya se estaban concentrando en la frontera.

El uso del río Masacre, llamado así por una sangrienta batalla entre colonizadores españoles y franceses en el siglo XVIII, ha sido durante mucho tiempo una fuente de tensión entre ambos países. El río también fue escenario de una masacre de miles de haitianos en 1937 a manos del dictador dominicano Rafael Trujillo.

En 2021, Haití y República Dominicana emitieron una declaración conjunta en la que reconocían un acuerdo entre ambas naciones de 1929 que establecía que ambos países tenían derecho a utilizar el agua del río.

La excavación del río, dijo Abinader, no fue sancionada por el gobierno haitiano y estaba siendo llevada a cabo por expolíticos y empresarios locales. Las autoridades dominicanas dijeron que la construcción no autorizada era otro ejemplo del creciente desorden en Haití y de la falta de control del gobierno sobre el país.

Algunos expertos en agua dijeron que creían que el gobierno dominicano estaba exagerando, dado que existen 11 canales en el lado dominicano del río Masacre.

“Pienso que es algo que se ha sacado totalmente de proporción, donde está reinando más lo político que lo técnico”, dijo Martín Meléndez, profesor de ingeniería del Instituto Tecnológico de Santo Domingo en Santo Domingo, añadiendo que los haitianos también “tienen derecho” a extraer agua del río.

“Eso técnicamente se puede resolver: turnarse quién va a coger agua, qué día, cuánta”, dijo Meléndez.

La embajada de Estados Unidos en Santo Domingo advirtió a los ciudadanos estadounidenses en Haití de que Estados Unidos no podría ayudarles a llegar a República Dominicana en caso de cierre de la frontera.

Abinader dijo que la frontera permanecería cerrada “tanto tiempo sea necesario para que esa acción de provocación sea eliminada”, y que el cierre sería aplicado por el ejército y la policía nacional.

“El mismo gobierno haitiano, admitido por ellos, tiene problemas de control en su territorio”, dijo. “Y, si hay incontrolables allá, serán incontrolables para el gobierno haitiano, pero no serán incontrolables para el gobierno de la República Dominicana”.

Pero Jean Brévil Weston, el líder de un grupo de agricultores en Haití que está trabajando en la construcción en el canal, dijo que nadie en el gobierno haitiano le había dicho a ninguno de sus miembros que dejara de trabajar. Y no tenían planes de dejar de hacerlo.

“Tenemos agua o muerte”, dijo en una entrevista con Magik9, una emisora de radio haitiana. “Si no encontramos agua para la agricultura en la llanura, ya estamos muertos”.

Harold Isaac colaboró con reportería desde Puerto Príncipe, Haití, y Emiliano Rodríguez Mega desde Ciudad de México.

Zolan Kanno-Youngs es corresponsal en la Casa Blanca y cubre una variedad de temas nacionales e internacionales en la gestión de Biden, incluida la seguridad nacional y el extremismo. Se unió al Times en 2019 como corresponsal de seguridad nacional. Más de Zolan Kanno-Youngs


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